martes, 29 de octubre de 2013

Cuando saber muchas técnicas sexuales no es lo importante

Existen muchas y variadas técnicas amatorias. Unas circulan por internet y otras vienen en libros. La cantidad de información sobre cómo ser mejor amante es abrumadora. Decenas de maneras de practicar el sexo oral (que curiosamente siempre esos consejos que lees son los mejores para realizarlo), decenas de posturas para obtener mejores orgasmos, los secretos de la multiorgasmia… e Infinidad de formas de volver loc@ a tu pareja.

Evidentemente no pretendo con este post desechar todas y cada una de estas técnicas, pues muchas son realmente efectivas y muy buenas para enriquecer la sexualidad propia y en pareja. Tan sólo creo que hay que esforzarse por distinguir y elegir entre tanta información y sobre todo no dejarse llevar por todo lo que se recomienda y se anuncia. Por otro lado tampoco pretendo generalizar, sino que basado en los testimonios de las mujeres que acuden a mis sesiones mi sensación es que no hay tantos buenos amantes como lectores de todos esos trucos y consejos. Es más, cuantos más artículos sobre cómo hacer mejor ésta u otra práctica sexual más insatisfacción parece generarse.

Y las causas principales, a mi modo de ver, son tres:
·       La primera es el ego. Cuando una persona lee un consejo de cómo realizar sexo oral increíble, por ejemplo, y decide ponerlo rápidamente en práctica, lo hace pensando en el reconocimiento de qué buen amante es y en oír que ha sido el mejor sexo oral que les han practicado en la vida.
·       La segunda es el no saber elegir la técnica o el movimiento adecuado en el momento preciso. Todo se realiza de manera mecánica, paso a paso como un manual para montar un mueble.
·       Y la tercera y para mí la causa más importante, es que pretendemos correr antes que aprender a andar. Aún no hemos aprendido a disfrutar de nuestra sexualidad, tirar abajo creencias y tabúes, tópicos, miedos, pero queremos ser los mejores amantes y saber las mejores técnicas.
Nos educan desde pequeños en cientos de cosas pero se asume que en la sexualidad, todos nacemos con el conocimiento, la habilidad y la capacidad de relacionarnos cuando toda esa energía se sexual despierta al llegar a la pubertad. La educación sexual desde temprana edad es tan importante como la educación intelectual y social.

Mi consejo respecto a este tema es que sigas leyendo y descubriendo sobre temas y técnicas sexuales como hasta ahora, pero antes de ponerlas en práctica comiences por disfrutar de tu cuerpo, del de tu pareja, te dejes llevar sin pensar en hacer esto o aquello; busca el placer de tu pareja, siéntelo, pon tu atención en su respiración, sus movimientos, sus gestos, sus indicaciones; disfruta de lo que haces, siente cada caricia, transmite tu deseo en lugar de tus “conocimientos”. Así, cuando apliques todo lo que has leído y aprendido será un juego divertido, tu ego desaparecerá y sentirás la correspondencia de tu pareja sin que te lo diga, sabrás cuando parar, cuando cambiar o cuando seguir sin variar nada de lo que estás haciendo. Comunícate, ríete, sé cómplice de tu pareja… pero sobre todo… DISFRUTA con ella.


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